Comentario general
sobre la exposición.

El trabajo de Mejuto se construye a partir de una tensión fundamental. Por un lado, la composición responde a un proceso analítico, casi arquitectónico, donde la estructura se organiza con precisión. Por otro, el color emerge como un campo de experimentación libre, intuitiva, en constante cambio durante la ejecución de la obra. Este doble movimiento —entre control y libertad— da lugar a pinturas que no fijan un significado cerrado, sino que invitan a una experiencia activa de la mirada. A diferencia de la tradición académica, que aspiraba a la permanencia de los modelos, Mejuto incorpora el paso del tiempo como parte esencial de la obra. Sus pinturas no sólo contienen la imagen original, sino también todo aquello que la historia ha ido depositando sobre ella. Así, cada pieza funciona como una “puerta de entrada” a la pintura: un espacio de búsqueda donde el fragmento revela la totalidad y donde el espectador completa el sentido