Filosofía de la galería

IGallery nace de nuestra pasión por el arte, rebuscando en los estudios de los artistas hemos encontrado aquellas obras que habían sido solo bocetos, el comienzo de una historia o quedado arrinconadas debido a la vorágine propia del autor. Obras con un cierto sedimento, que son parte esencial de la evolución de cada uno de los artistas y que dan sentido a sus últimas creaciones expuestas en los circuitos de arte tradicionales.

Le ofrecemos un servicio novedoso gracias al cual podrá observar las piezas con detalle en cualquier momento y desde cualquier lugar, en caso de que alguna obra despierte su interés podrá verla en directo mediante una cita concertada.

Los artistas seleccionados exponen regularmente en galerías y museos de ámbito nacional e internacional como podrá ver en los currículums que adjuntamos.

Vitor Mejuto

Mejuto es un creador con una capacidad al alcance de muy pocos, una fina sensibilidad, precisa y eficaz, que convierte en iconos intuitivos y lúcidos todas esas formas mínimas, todas esas ideas sencillas que va hallando a través de los recorridos por los que le lleva su propio afán de experiencia y conocimiento. Vitor inicia una nueva investigación que tiene mucho que ver con él, con sus intereses, con esa voluntad extraordinaria y curiosa que le hace fijar su atención en todo aquello que es sutil y poco evidente, en esos objetos y sujetos que, por proximidad y cotidianeidad, apenas son advertidos. Mejuto posee el talento de percibir la esencia de las cosas para transformarla en símbolos de una belleza delicada, en conceptos de una verdad rotunda, en geometrías básicas que trascienden su forma.

Un orden cromático humanizado

Cuando observamos estas piezas que Antonio Perelló ha reunido en orden a su sensibilidad y a la posibilidad, pareciera que deambulamos territorios geométricos. Y no, no es exacto, porque lo que tenemos ante nuestros ojos es un orden cromático humanizado, una gradación de vivencias, canciones sin palabras en brazos del color. Amante de la claridad, entiendo que esta suite para papel, luz y color, que nos ofrece iGallery representa a la aristocracia del arte concreto al presente, entre nosotros. Autores experimentados, que siguen buscando el tono idóneo en sus hallazgos sensibles, exponiéndolos con el fulgor de sus cromías y estableciendo espacios para los sentidos.

Nightpol | Pepe Cañabate

Ahora, presenta en la galería de arte iGallery la exposición de fotografías recientes denominada “Nightpol”. Una propuesta integrada por una serie documental realizada bajo el amparo de la noche. A través de sus expertos encuadres y bajo una muy analítica mirada, crea ámbitos tan inéditos como singulares, convirtiendo esos corrientes parajes o zonas industriales, –cuya ajetreada actividad diurna al caer la noche toma aspectos ignotos–, en imágenes potentes, en estructuras de singulares líneas y afilados vértices, de frías luces y cálidas sombras, en un apasionante alegato a la acción geométrica, –verdadero lenguaje de la plástica, como aseveraba el gran maestro J. Torres-García–, o transpone lo anecdótico a lo universal.

Trazos prohibidos

Trazos prohibidos, formas imposibles. En la entrada de la famosa y centenaria Academia de Platón, uno de los pensadores más influyentes de todos los tiempos, se leía una máxima que, más allá de intimidar, destacaba la importancia del saber. No era una prohibición, sino una declaración de principios. Una frase que ha superado el paso del tiempo y que bien podría colocarse en la puerta del espacio IGallery. Una sentencia que decía tal que así: «Que nadie entre aquí que no sepa Geometría». Una frase que demuestra la importancia que Platón daba al estudio geométrico en su teoría del conocimiento y que se basaba en la sustentación estructural de toda la realidad sensible a través de las formas e ideas solo accesibles a través de la abstracción y la razón. Imposibles de encontrarse en nuestro mundo, siendo este solo una copia de aquel. La colectiva Trazos prohibidos hace honor a esta idea, pero dándole la vuelta. La triada que forma la exposición, Drilli, Ase Torralba y Rubén Viard son los responsables de tal fenómeno. Todos ellos cuentan con un background en el mundo del arte urbano que desde hace años cuenta con un aura —aunque cada vez menos— de ilegalidad y prohibición. Quizá esta es una de las razones por las que lo imposible cobra fuerza en sus obras. Los tres, desde perspectivas diferentes y con propuestas propias y bien diferenciables, centran su mirada en la forma geométrica y sus posibilidades. Los detallados toques cromáticos, frutos del dominio de la técnica, ayudan a la profundidad, la tridimensionalidad o la voluminosidad de sus exploración de un espacio intangible y solo accesible a ellos en su mente. Hasta que lo plasman Adrián Malagamba.

Explicaciones no perdidas

En un tiempo en el que se habla continuamente de recomponer el tejido social vale la penareflexionar sobre la naturaleza de lo roto y lo cosido. En el poemario de Piedad Bonnet que da nombre a esta exposición se contemplan estos conceptos como herramientas para abordar el pensamiento contemporáneo, pues estos también forman parte de las historias. Analizar los motivos por los que un objeto está fracturado hace que de manera inconsciente nos familiaricemos también con sus características intrínsecas y su estructura. De este modo, en las piezas de Ignacio Bosh y Tomeu Simonet lo roto se transforma en un mensaje activo, que nos invita a desmontar algo ya finito y a someterlo a una contundente interrogación. Por otra parte,coser implica unir cosas, confrontar extremos, pero sobre todo garantizar la permanencia en el tiempo. En las obras de Marcos Juncal y de Isabel Servera vemos esa intención de tejer lazos, entre arte y vida, entre tradición y contemporaneidad. En el tránsito que se produce desde que comprendemos las cualidades de lo que se considera ya disfuncional hasta que decidimos buscar ese nuevo vínculo se genera un conocimiento, una nueva actitud frente a la obra: la deconstrucción como medio de aprendizaje, donde la cicatriz y la costura se convierten en hallazgo, en metáfora que desvela el hecho de haber vivido. Oscar Manrique.

Fèlix Coll

Félix Coll cuenta que Walden, el famoso libro de Herny David Thoreau, cayó en sus manos en un momento perfecto de su vida. Fue un ejemplar en catalán, al principio, en inglés, luego, y en castellano, al final, lo que le dejó embelesado por la experiencia ascética de Thoreau. Tras un tiempo y tras tres idiomas, Coll comenzó a traducirlo al suyo propio: la pintura, convirtiéndose así en un Hermes de Thoreau. «Es cómo me gustaría que fuera mi vida», dice, y no solo la suya, sino la de la ciudad. Razón por la cual abunda el verde, ese color tan ausente en los parques y las zonas públicas de Palma. Ese mismo color que es, sin duda, el primero que viene a la mente al leer sobre los años que Thoreau pasó en los bosques de Nueva Inglaterra.

Cristina Ghetti

De tal forma, unos simples fragmentos de vidrio coloreado se convierten en portales de otros mundos. Basta con que nos asomemos a la inocente mirilla de un caleidoscopio para advertir cómo las formas proliferan en un movimiento que se apresura al infinito. Pero esta concatenación de apariencias, aun si revela su ley interna, no evita al hacerlo esa tendencia a que la imagen se torne más pegadiza e impenetrable. Y así, esta, familiar y extraña, se adhiere a la superficie retiniana columpiándose fatalmente como un insecto prendido en una tela de araña. De forma análoga actúan las ilusiones ópticas, pero también, ciertas obras que podrían tildarse de psicoactivas. El trabajo de la artista argentina Cristina Ghetti parece circular en ambos sentidos. La sustancia de su arte se compone de una abstracción geométrica que se articula a través de elementos aparentemente sencillos. Sin embargo, la formulación de estos recursos que podrían clasificarse como elementales es generadora de morfologías heterogéneas y complejas que corresponden a un movimiento inducido.

Cuéntaselo a Ana Frank


Tomás García Asensio

Decíamos ayer y seguimos diciendo ahora. Porque los cuadros de esta exposición apenas tienen unos meses salvo el mayor que lo pinté hace 50 años. Pero todos ellos tienen en común ser realizaciones de bocetos de 1967. En su día pinté unos pocos, entre ellos el mayor, y ahora he pintado los otros, y no hay que descartar que pinte más en el futuro. Porque el tiempo, que tiene su importancia, no tiene que ser por ello una barrera infranqueable. En las artes plásticas el tiempo suele parecerse a un arpón que tiene marcha adelante pero no atrás. No pasa lo mismo con la música, ya que es habitual que se hagan sonar partituras escritas muchos años antes o se hagan arreglos de viejas partituras. De todos modos no es cierto que en plástica lo hecho hecho está y olvidado porque continuamente se hacen exposiciones retrospectivas que despiertan mucho interés. A pesar de las apariencias esta exposición no tiene mucho que ver con el pasado. Con lo que tiene que ver es con el gerundio que no tiene fecha de caducidad. El tema de esta exposición son los colores, o mejor dicho los coloridos o combinaciones de colores. Combinaciones de tan solo dos colores. Que están "contenidos" en estructuras geométricas. Estas estructuras están determinadas por dos sucesiones intercaladas: Por ejemplo: 5-1, 4-2, 3-3, 2-4, 1-5, o también la mínima expresión 2-1, 1-2. Estas sucesiones colocadas en los bordes de un cuadrilátero determinan tramas de paralelogramos en lo que se inscriben curvas tangentes, de elipses en los rectángulos y de circunferencias en los cuadrados. Este uso de circunferencias y elipses, o sea de curvas cónicas. Que son curvas planas, que surgen de la intersección de superficies esféricas con planos, nos traen el recuerdo de uno de los mayores geómetras de la historia, Apolonio de Pérgamo nacido en el siglo III a. de C., y fallecido en Alejandría en el siglo siguiente, que fue la gran autoridad en las curvas cónicas: circunferencias, elipses, parábolas e hipérbolas. Las 11 primeras fotos de cuadros que ilustran el catálogo corresponden a los cuadros que forman la exposición propiamente. Pero hay dos cuadros más, que se exhiben aparte por no romper la coherencia del principio y el final de un proceso, muy dilatado en el tiempo, como se ha dicho. En tan largo periodo de tiempo pasaron muchas cosas y se pintaron muchos cuadros, de los que se muestran estos dos. Uno "Sin título" de 1980, en el que todavía hay resonancias en el dibujo de la época del Centro de Cálculo y el otro del año 2.000 titulado "Aspa de claro y oscuro enfrentados sobre fondo de color cálido" con un dibujo totalmente distinto del anterior pero siguiendo una línea cromática empezada a trazar en aquella época que como un hilo de Ariadna me viene guiando ininterrumpidamente a lo largo de mi actividad artística. Todo esto me lleva a pensar que el tiempo, como el agua, corre. Pero también se estanca. Y en cantidad considerable nunca está quieto porque se producen corrientes que suben y bajan, van y vienen. T. G. A.

Lisardo

Confinado/ Y aun así/ Ahora Mañana, es el título de la nueva exposición de Lisardo Menéndez (Mieres, Asturias, 1960); delata un espíritu poético que predispone a profundizar en una obra que va más allá de la mera apariencia de las formas. Hay algo romántico en este breve poema, en su confinamiento, un aislamiento buscado y silencioso, y en el Ahora Mañana, una reflexión sobre la atemporalidad. La serie que nos presenta es fruto de la actualización de un proyecto nacido hace una década que, desde la perspectiva actual y la experiencia adquirida, toma un nuevo sentido. El artista retoma un trabajo que tuvo su momento -obras que fueron fruto de un contexto y una biografía- interviniendo nuevamente sobre él, en la muestra hay dos pinturas de 2008, el resto han sido modificadas, actualizándolas. Despertar una pintura que durante años dormitaba en su taller ha supuesto un difícil trabajo de introspección, un trasiego que el artista ha experimentado incorporando matices que confirman el éxito de sus búsquedas. Las obras que ahora nos ofrece favorecen una íntima contemplación; nos atraen por la perfecta armonía entre el rigor de las formas y una cierta emanación sensorial -de difícil definición- pero que permite, de alguna manera, trascender a los pensamientos y emociones de su creador. El carácter holístico que desprenden, procede del equilibrio entre la tridimensionalidad óptica de las figuras geometrías de raíz constructivista y una superficie de apariencia bidimensional pero de compleja configuración, que subraya el planismo del soporte. El rigor constructivo se ve aplacado por la presencia, leve pero corpórea, del entramado pictórico de la materia. Santiago Martínez Historiador y crítico de arte